Es el código que clasifica lo que usted vende, y sin él Hacienda rechaza la factura. Lo complicado no es entenderlo: es encontrar el que corresponde cuando el catálogo tiene más de dieciocho mil entradas y ninguna se llama como su producto.
Qué es, en una frase
El CABYS —Catálogo de Bienes y Servicios— es la lista oficial con la que Costa Rica clasifica todo lo que se vende en el país. Lo mantiene el Banco Central junto con Hacienda, y cada bien o servicio tiene un código de hasta trece dígitos.
Ese código va en cada línea de cada factura electrónica. No en la factura: en la línea. Si vende tres cosas distintas, van tres códigos distintos.
Y no es opcional. Una línea sin CABYS, o con un CABYS que no existe, hace que Hacienda rechace el comprobante completo. No le avisa después: lo rechaza en el momento.
Por qué el código también decide cuánto IVA cobra
Acá está lo que más sorprende a quien recién empieza: el CABYS no es solo una etiqueta estadística. Cada código trae asociada su tarifa de IVA.
Eso significa que elegir mal el código no es un error de forma. Si el producto que usted vende lleva tarifa reducida y usted lo clasificó bajo un código del 13 %, está cobrando de más; al revés, está cobrando de menos y la diferencia la termina poniendo usted. Las dos cosas se arreglan después, pero se arreglan con notas de crédito y con tiempo.
Por eso vale la pena hacer el trabajo una sola vez y bien, al cargar el catálogo de productos, en vez de ir resolviéndolo factura por factura.
Dónde se busca
En el buscador oficial del Banco Central, en bccr.fi.cr. Ahí mismo está el catálogo completo para descargar en Excel, que es lo que conviene si va a clasificar muchos productos de una sentada: se busca más rápido en una hoja de cálculo que en un buscador web, y queda el archivo para consultarlo después.
La versión vigente es la CABYS 2025. Se publicó el 1.º de abril de 2025 y hubo un periodo de convivencia con la anterior hasta el 1.º de junio; desde esa fecha solo se aceptan los códigos nuevos. El Banco Central publica además la tabla de correspondencia entre los códigos de 2023 y los de 2025, que es lo que sirve si usted ya tenía su catálogo clasificado con la versión vieja.
El problema real: ninguno se llama como lo que usted vende
El catálogo tiene más de dieciocho mil entradas organizadas en diez categorías generales que se van abriendo en ramas. Y están escritas en lenguaje de catálogo estadístico, no en el lenguaje con el que usted le habla a un cliente.
Si vende «tornillo autorroscante 8 × 1/2», no va a encontrar eso. Va a encontrar una categoría de tornillería, y de ahí baja hasta donde el catálogo deje de abrirse. Esa es la forma correcta de usarlo: no buscar el nombre comercial, buscar la familia y bajar.
Tres cosas que ayudan cuando se traba:
- Busque por el material o por la función, no por la marca ni por el nombre que usted le puso en el inventario.
- Pruebe el singular y el plural, y pruebe sin tildes. El buscador no siempre los trata igual.
- Si vende algo que es claramente un servicio, no lo busque entre los bienes. Las dos mitades del catálogo están separadas y es un error frecuente.
Qué hacer cuando de verdad no existe
Pasa, sobre todo con servicios específicos y con productos compuestos. La regla práctica es usar el código más específico que sí aplique, aunque sea una categoría más arriba de lo que a usted le gustaría.
Lo que no conviene es inventar: tomar un código parecido de otra familia porque «tiene la misma tarifa». Funciona hasta que no funciona — y el momento en que deja de funcionar suele ser una revisión, no una factura.
Si tiene dudas con un producto que mueve volumen, esa es una consulta de contador. Son quince minutos de alguien que lo hace todos los días contra el riesgo de tener mal clasificado el artículo que más vende.
Cómo debería resolverlo su sistema
Un sistema de facturación decente no debería hacerle escribir el código a mano en cada factura. El CABYS se asigna una vez por producto, en la ficha del artículo, y de ahí en adelante viaja solo a cada línea que lo use.
Lo que sí vale la pena exigirle al sistema es que le avise: que no lo deje guardar un producto sin código, que valide que el código existe, y que le muestre la tarifa de IVA asociada en el momento de asignarlo, para que el error se vea ahí y no tres meses después.
Preguntas frecuentes
Hasta trece. El catálogo arranca en diez categorías generales y se va abriendo en ramas cada vez más específicas; el código completo es el de la rama final.
La factura se acepta si el código existe, pero usted puede estar cobrando una tarifa de IVA que no corresponde. Eso se corrige con nota de crédito, y si se repitió muchas veces, es un ajuste grande.
Sí. El catálogo cubre bienes y servicios, y las dos mitades están separadas: un servicio no se busca entre los bienes.
No. Desde el 1.º de junio de 2025 solo se aceptan los de la versión 2025. El Banco Central publica la tabla de correspondencia entre una y otra para no reclasificar todo a mano.
No todo: lo que cambia es una parte. Por eso importa la tabla de correspondencia, y por eso conviene que el sistema guarde el código en la ficha del producto y no suelto en cada factura.
Este artículo es información general, no asesoría tributaria ni legal, y refleja las reglas vigentes a la fecha de su última actualización. Para su caso concreto, consulte a su contador.
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