Control de mesas y salón para restaurantes
Un restaurante no se opera con una lista de facturas: se opera mirando el salón. Este módulo dibuja el salón tal como es —con sus zonas, sus mesas y la forma de cada una— y muestra de un vistazo cuáles están libres y cuáles ocupadas, para que quien atiende sepa dónde sentar al que acaba de entrar sin recorrer el local.
El salón es el tablero de control de un restaurante. Saber al instante cuántas mesas quedan libres, cuáles están por desocuparse y qué consumió cada una es la diferencia entre una noche ordenada y una noche de preguntas a gritos entre el salón y la caja.
Y a la hora de cobrar, poder dividir la cuenta por persona sin rehacer el pedido evita la discusión más común en la mesa y la fila que se forma en la caja mientras se resuelve.
Qué incluye
Plano del salón con las mesas ubicadas donde realmente están
Zonas configurables: interior, terraza, barra o las que su local tenga
Cada mesa con su nombre, capacidad de personas, tipo y forma
Estado en vivo: libres y ocupadas, con el conteo por zona
Cuentas separadas por persona dentro de una misma mesa
Envío de la comanda a cocina desde la misma pantalla
Cómo funciona
Primero se arma el salón: se crean las zonas del local y dentro de cada una se agregan las mesas, indicando su nombre, cuántas personas caben, el tipo y la forma. El plano queda igual a la distribución real.
Durante el servicio, cada mesa cambia de color según su estado y muestra lo que lleva consumido. Lo que se pide se envía a cocina y queda cargado a esa mesa.
Al cerrar, la cuenta se cobra completa o separada por persona, y pasa directo a facturación sin volver a digitar nada.
Para quién es
Restaurantes, sodas y cafeterías con servicio a mesa, donde quien atiende necesita saber dónde sentar al que acaba de entrar sin recorrer el local preguntando.
Bares y locales con barra y terraza, donde cada zona se atiende distinto y conviene verlas separadas aunque sean el mismo negocio.
Y cualquier lugar donde una misma mesa genere varias cuentas: ahí la división por persona al cobrar es lo que evita la fila en la caja mientras se resuelve quién pidió qué.
Cómo se implementa
Se levanta el plano del local una sola vez, con sus zonas y sus mesas: el nombre de cada una, cuánta gente cabe y qué forma tiene. De ahí en adelante el día a día es usarlo, y solo se vuelve a entrar cuando el local cambia de distribución.
Si ya tiene el punto de venta y el catálogo cargados, el salón se conecta a lo que ya existe y no hay que registrar los productos de nuevo.
Conviene definir antes quién puede aplicar un descuento al cerrar una cuenta y quién no. Es la decisión que más se presta a discusión al final del turno, y se resuelve con permisos en lugar de con confianza.
Se integra con
Facturación electrónica
la cuenta de la mesa pasa a factura o tiquete sin digitar de nuevo
Gestión de inventario
lo que sale de cocina descuenta los insumos
Clientes
la cuenta se puede asociar al cliente que la consumió
Preguntas frecuentes
Sí. Una misma mesa admite varias cuentas y cada una se cobra por separado, sin tener que rehacer el pedido.
Se arma con las zonas y las mesas que usted defina, indicando forma y capacidad de cada una, para que el plano refleje la distribución real del salón.
Cambia de estado a la vista de todos, y el conteo de mesas libres por zona se actualiza al instante.
Sí. Lo que se pide en la mesa se envía a la pantalla de cocina desde la misma operación.
No. El salón se opera desde el mismo punto de venta: quien atiende marca la mesa, toma el pedido y lo envía. Funciona en el navegador, así que sirve una tableta o el equipo que ya tenga en caja.
Sí. Al cerrar, la cuenta —completa o dividida por persona— pasa directo a facturación con lo que se consumió, sin volver a digitar el pedido.